Valentina Salgues

 I

Cuando niña existió en mi una fascinación por la manufactura relojera Cartier. Pues, les pedí a Relojes Cartier la Eterna Juventud a cambio de vivir dentro del Tiempo, dentro del Reloj universal que en ese entonces llevaba el nombre de aquella marca de relojes francesa. Ellos me cedieron el deseo. A pesar de que era bastante joven, pero quería seguir siéndolo. Y abandoné a mi familia, a mis amigos, a la escuela y a todos los ―chiches‖ y lo único que llevé fue un espejo para verme todos los días Niña, y no crecer jamás.
También abandoné a mi amiga Blanquita…

Adoraba estar dentro de ese inmenso reloj, y mover con toda mi fuerza las agujas, de la forma más coordinada posible con la certeza de que siempre iba a ser niña, a pesar de que el tiempo pasara. Pues, lo hacía muy bien y también se sentía bien sudar tanto e hidratarse con el mismo sudor. Y jugar con el tiempo. Y estar convencida de que obtendría la eterna juventud.

No obstante el sueño y el cansancio en todo mi cuerpo comenzaron a ser tan portentosos que caí desmayada dentro de aquel reloj exactamente un lunes a las 18 hs. Latas y latas de energizantes y mucha cocaína derramada. Cuando desperté estaba Blanquita a mi lado, deseando tomar mi lugar y leyéndome el periódico felizmente: ―Hoy el desorden del Tiempo mundial causó la desorganización más terrible de la historia humana. Un caos atroz‖. Pues, ella tomó mi lugar, de Blanquita no supe más nada. Ni tampoco pude advertirle nada.
Lo último que recuerdo fue la dirección hacia donde se dirigieron mis ojos recostados, llevándose todo, grabada en letras de oro, en el reloj pulsera que llevaba conmigo. Relojes Cartier.


II

Tal vez, cuando mi gato ―Tin Tin‖ maúlla de forma desquiciada como un adolescente, quiere comunicarme que tiene hambre, o tal vez que me ama, o tal vez me está diciendo con palabras imposibles, en otro idioma, desde otra especie, que los gatos han domesticado a las pulgas, y la sangre a la pulga, y el sillón a la sangre, y los culos al sillón, y el culo al cerebro. Y el culo a la suerte. Y la suerte al casino. Y el hombre flaco al casino.
¡Maúlle Tin Tin, maúlle, siga maullando, avíseme, avíseme cuando el gato domestique al caos y al dinero!


III

Decidir trabajar nuevamente en la Petrobras de Portones , implica dejar mi barrio, dejar mi casa, dejar el living, dejar el sillón, dejar el escritorio, dejar mis lapiceras, mis anotaciones, mis ideas, mis personajes, mis libros, mis cajas de cigarros, el cenicero sucio. Mi mundo. Enterísimamente.
Y no podré decir, todo lo que quiero decir. Y escribirlo. Porque no tendré tiempo y me volveré una persona ―seria‖, abandonaré la escritura, las fantasías, las creaciones imposibles, mi vida entera. Mi vida será un bodrio y mi rol en esta vida será una verdadera mierda. Aún así, no lloraré, ni me pondré caprichosa. Simplemente estaré más tensa. Y se volverá a repetir la historia de mi prima que viaja a Maldonado a ejercer su trabajo de cirujana-¡Vale, desde el ómnibus te vi, en la Petrobras de Portones, cargando muchas botellas, me alegra que trabajes allí!‘.
No obstante, mi prima cirujana me ayudará a coserme las dos comisuras de la boca, para tan solo poder largar un chiflido de alivio. Y convencer al chancho, que él si puede chiflar.


IV

En los momentos de intenso embotamiento, ubíquese frente al placar de la ropa, e intente memorizar el lugar exacto de cada prenda. Luego de cinco minutos de memorizar, con sus manos, o con lo que usted quiera, y desquiciada-mente tire toda la ropa al piso. Y vuelva a ordenarla según su antiguo orden.
Luego, tenga en cuenta; si no puede, no se frustre. Seguramente, luego de tantos intentos venga el perro, se eche arriba de la ropa, sonará el timbre de la casa, y dejará el perro solo, la casa sonando con el timbre trancado, porque un hermoso idiota, llamado Amigo, lo vendrá a buscar .Y anulará por completo el malestar.


V

“…Esta casa está muy desordenada y sucia. Tengo hambre, mucha hambre. A las siete podría venir visita a casa, pero no es así. Pues entonces no ordenaré nada y dejaré la casa intacta. Y dormiré. Pero, el único compromiso que tengo hoy, es con una olla con agua hirviendo, ahora. Los fideos al huevo, los mostacholes. ¡La puta madre…Pero el cansancio que tengo es inmenso. Y el agua está en proceso de ebullición. Ahora. Y quiero irme a dormir ya y lo estoy haciendo, caminando hacia mí cuarto pensando con ensueño que sería un error dormirme, pues mi casa tomaría fuego y yo en ella. …Vale, hay muy poquito gas en la garrafa desde hace días, por eso voy a dejar todo echado a la suerte. Y quedarme dormida. Y dejar la casa desordenada y sucia y no esperar a nadie. Y esperar dormida que el gas que queda se consuma. Y dormiré.
¡Pero la reputamadre! Ahora que pienso, automáticamente se anularía el compromiso con la olla y podré dormir pero… se generará otro compromiso, ya que deberé dejar la garrafa llena por si a mi madre le viene hambre o quiere un té. Un compromiso con el timbre, que tocará el hombre de Supergas. ¡El gas! ¡El gas! ¡El gas! La puta madre! ¡Pero tengo tantas ganas de arrancar el timbre y hacerlo mierda! ¡Y poder dormir! ¡Y que el hombre de Supergas no pueda acceder a nada! Y se vaya a la recontra verdadera mierda!
¡No Valentina , no. No lo hagas no lo hagas, por favor, no arranques el timbre…
… el Delivery lo necesitará…”.


VI

Porque era un loco de mierda, el hombre cambiaba todo de lugar, guardaba los dientes que se le iban cayendo, jugaba con los vellos de sus orejas cuando se sentía triste, destinaba toda su pensión en riñas de gallos en la frontera con Brasil, entre tantas otras cosas. Porque era un loco de mierda, cambió de lugar el Lector de consumo de Ose. Lo colocó en el techo de un viejo garaje. Le llevó necedad y dificultad hacer esa instalación. Pero cuando la terminó, miró al sol y sonrieron sus dientes podridos. Y su paleta, brilló. Un Toma consumo jamás adivinaría que el contador estaría allí. Por tanto recibió un telegrama de OSE, el cual decía; ―Le informamos que OSE revisó su situación, acerca del lugar donde se encuentra su Contador de consumo de agua potable, por tanto se le cobrará lo correspondiente; 1000 UR.‖ Se sintió triste, muy triste y comenzó a jugar con los vellos de sus orejas. Con la nuca caída, desde la ventana miró sus gallos, sintiendo tristeza, y sed. Pensaba en cómo pagar ese importe de dinero y donde conseguir una escalera para cambiar al lugar debido, el contador del agua. Admiré por primera vez su locura; aprendió a saciar su sed, mojándose los labios. La sed, absolutamente de todas las básicas y deshidratadas necesidades.
La miseria llega a las manos, y las vanguardias de la razón se ponen en marcha, para que las miserias no lleguen a tocar el alma.


VII

Me fascina cuando llegas a tu consultorio y te quitas el saco y lo reposas sobre el respaldo de la silla o en el perchero. Siempre llego yo primera, seguramente media hora antes y sin permiso entro a tu consultorio, me prendo un cigarro, abro la ventana y te espero. La puerta de tu consultorio siempre está abierta, a pesar de que tú no estés. Me fascinan tus abrazos y besos daltónicos. Me fascina estar en mi casa y pensar que tengo que tomarme un bus hasta el consultorio el cual cuya recepcionista tiene marcada una línea en el medio de la jeta ( ya que según usted soy yo a quien primero le nace esa cara de orto) y abrir como quien abre un regalo esa puerta corrediza e ir como casi corriendo por la escalera y en ese momento en donde se divisa la escalera y la sala de espera, donde me es esquivo saber si hay personas esperando o no, el ángulo de la pared donde culmina la escalera, allí es cuando depende el grado de la futura expresión de mi portentoso amor hacia ti, y de repente, la puerta, la veo abierta y te veo, y estas tu sentado, o esperando personas o pensando en no sé que, o en problemas , cuando ya no me importa nada, me importa un bledo si cuando vuelva habrá viento, si estoy cinco minutos o veinte, me importa un bledo esa edificación en Crocker y la gente que trabaja allí. De a vez en cuando me importa en invierno si hay café listo en la maquina. Me importa un bledo los cuadros colgados pedorros y esa estufa que simula ser real, la tv con el volumen al mango para que el pobre y desgraciado paciente no se le enteren de que la gravedad lo está jodiendo duro. ¡Me importa un bledo todo ahora, en este instante!
¡Ahora quiero abrazarte fuerte! ¡Y un beso daltónico tuyo! ¡De par en par nuestra fotosíntesis!
! Que increíble nuestra espontánea vulnerabilidad de caer tan fácilmente en lo más profundo de la belleza humana!


VIII

Habitaba su cocina horas y horas por día. Y en ella buscaba lo que había perdido. Tupida de requeches, vasos de requesón por doquier dado vueltas, coladores de plástico degradados, cuchillas desafiladas, bolsas de leche para donar, botellas de plástico. Y en el medio de ésta, reposaba una silla roja. Hecha de mimbre y alambres. Hacia meses y meses que no hablaba con nadie, ni con ella misma, ni tiraba alguna palabra al aire.
Daba vueltas diez minutos alrededor de la silla, haciendo círculos pequeños, y luego se sentaba y su mirada quedaba paralitica. Y al minuto, se paraba y volvía a hacer lo mismo. Los ‗Diez minutos‘ eran para ella intocables, siempre los mendigos se iban con las manos vacías, sin las botellas y bolsas de leche y sin nada. Tampoco hablaba con los mendigos. Los mendigos la conocían muy bien, y no esperaban más de cinco o seis minutos, y se iban. Asombroso era el estado físico que había obtenido. Le encantó la idea de correr La Maratón del Año . Pues, tanto fue su entusiasmo por la maratón, que concurrió. Corrió, corrió, corrió, corrió, desviándose hasta llegar a su casa, necesitaba su silla roja, y necesitaba encontrar lo que tanto buscaba.
Y automáticamente comenzó a dar vueltas en torno a la silla de mimbre, ¡Sin parar, sin respiro sin nada! Solamente paró cuatro segundos y como pudo dió vuelta un vaso de requesón, y desde el bolsillo de sus pensamientos sacó un cantito asombroso y con rima, “¡Mi cordura, Mi cordura, Quiero mi Cordura! ¡La he perdido, la he perdido, pobres de nosotros los mendigos! ¡Mi cordura, mi cordura, esta cocina esta demasiada oscura…! ¡La maratón, la maratón, al ganador, al ganador, le ha comido la lengua un ratón!…
…Mi cordura, mi cordura, este vaso de requesón dado vuelta
Me ha anulado la locura!”
Y siguió cantando y cantando y cantando.
Y así, sanó.


IX

Dear Jasper,
Nunca te casaste. Eso no importa. La infección producida en el dedo gordo del pie, por dar patadas a tu caja fuerte al no poder abrirla aquella mañana temprano en el trabajo, diste con una grandiosa moraleja « Never go to work early». Ya es eslogan en todos lados. Y además elaboraste una tercera variedad, «Gentleman Jack». Que está de puta madre.
Congratulations Jasper Newton, or Jack Daniel.
Love you.
Sincerely, Miss Ballantines.


X

Queridos vecinos de la pared derecha, Ustedes tienen sexo todos los días, exactamente a las 3 pm. Y yo a las 3 pm estoy en mi cuarto escribiendo. Entiendo su situación, que insisten en tener un hijo, inmediatamente, y no pueden tenerlo. Ustedes mismos me lo dijeron. Hagamos un pacto. Ustedes colocan la cama en la otra punta, y yo escribo a las 5 pm. Y no les toco su horario. Así de esa forma, yo escribo tranquila, la rajadura de la pared de mi cuarto detiene el aumento de su tamaño, y ustedes tienen sexo insistente, como lo hacen. Si están de acuerdo con el pacto, yo podré largar un libro, la rajadura de la pared quedará intacta y les aseguro que si le siguen dando así de duro, se ahorrarán una inseminación artificial. Recuerden, no les voy a tocar el horario, y les prometo que el protagonista de mi libro, será su hijo. Para eso, otro pacto. Sigan dándole duro! ¡Si se puede! ¡Si se puede! ¡Duro! ¡Duro! ¡Duro! ¡Y yo le voy a poner el nombre y voy a ser su madrina! ——– “…El hijo de mis vecinos nació. Luego de cuatro años. Ella era extremadamente fértil, al igual que él, a veces las mentiras tienen patas largas….al igual que su hijo” ―Polémicas con el vacío‖ V.S Mayo 2020.


XI

Querida vecina de la pared izquierda, Hace cuatro días hice un pacto con los vecinos de la pared derecha, podría escucharme ahora usted un poquito? ¿Podría? Gracias… A las 6 am usted toma un clavito, otro clavito y otro clavito y se pone a martillar la pared, para colgar cuadros. Cuadritos. Exactamente tres cuadros por día. Sé lo estresada que se siente usted, y como se le cae el pelo. El pacto es que usted, que está a mi izquierda, se deje alentar un poquito… Déjeme alentarla un poquito, solo un poquito….
¡Pablito clavó un clavito en la cabeza de un calvito Luego se comió un caldito y se fue corriendo al cuarto rapidito Se sintió calentito y dejó de colgar cuadritos Y ahora no se le cae más el pelito Y duerme como un angelito Déjese ayudar por Pablito!
—————————– En este momen-tito
Estoy escu-chando
Clavar
Aguje-ritos.
¿Me confundí de pared, y les mande nuevamente la carta a la pareja de la pared derecha?
¿Cuál es mi derecha y cuál es mi izquierda?
¿De quién es ese niño, izquierda o derecha?
Pará, ¿A quién carajo clavó Pablito?


XII

Doctor, ¡Usted un impostor! ¡Un Inservible! ¡Un chanta! Nadie sabe que usted, además de ejercer su profesión como dermatólogo, se metió en grandes problemas.
¿Recuerda febrero de 1999? ¿Lo que hizo suceder? ¡Si, por caballo! ¡Las nalgas de ella explotaron! ¡Por que usted no es cirujano plástico! ¡¿No es así, Doctor? No es así? ¿Eh?! ¡Niéguemelo! ¡Si usted desea, niéguemelo! LLámeme al 098 mmm mmm. ¡Y si quiere hablamos! Conozco muchos….abogados…y escribanos…. y gente del Casmu….o tómese el tiempo de buscar mi teléfono fijo en las yellows páginas….
¿Recuerda? ¿Sí? Recuerda, 1999? ¿Usted se hizo cargo? ¿Quedar sin culo? Explotó. Esa persona ahora vive parada y duerme parada. Ahora, hoy, te guardé en la cajita de los recuerdos. En la cajita de últimos auxilios.
!No me llames, no me hables!
…..llámeme….llámame, conozco muchos escribanos…y gente del…
¿Quedo clarito, Doctor Selby?


XIII

Desde la calle Rincón 665 hasta la puerta de la Ciudadela, me fue muy esquivo convencer a mi misma que mi apellido no tuviese tilde en la letra E. ―¿Salgués o Salgues?‖, iba pensando reiteradamente mientras caminaba.
Pues, en Rincón 665 se ubica el DNIC, y la señorita que me atendió me mostró la partida de Nacimiento donde ni mi abuelo tiene el apellido con tilde.
Me fui del DNIC caminando hacia Ciudadela, empecinada, molesta, dándole la espalda a la realidad completamente, porque yo soy ―Salgués‖, con tilde en la E. Esto me hizo temblar bastante el mundo y mis piernas.
Vi un mimo blanco a lo lejos, exactamente en la puerta de la Ciudadela, mis ojos brillaron, me largué corriendo, y con mis manos, apretándole la cintura, le eché un susto por la espalda Y así, había conllevado todos esos sentimientos en la más astuta picardía de todo el día. Me sentí muy Salgués y muy feliz. Me sentí acentuada en la letra E firmemente.
No obstante me fue inevitable gritarle y advertirle al mimo, haciendo un eco hasta en las personas más apáticas que rodeaban el lugar, ―¡Che, mimo, nunca des la espalda a nada ni a nadie, pues te pueden llegar hacer temblar el mundo, y hacer dudar de tu arduo fingimiento de estar tranquilo y paralitico!‖ El mimo se recostó contra una pared y comenzó a llorar. Allí fue cuando él se llenó la gorra. Y yo de acentuada felicidad, en la letra E.